QUE ME ATIENDA UN FUNCIONARIO.

Llega la crisis y todos los tontainas del país, se sientan cara al televisor, a ver las noticias de cadenas de lo más dispares, con esa mezcla de información que consiste en 10 minutos de titulares y 20 de fúmbol os similar. Los políticos, en esos 10 minutos de información como solución a la crisis hablan de recortar gastos, para acercarnos a las exigencias de la Unión Europea . Además cuentan lo cara que nos sale esta sociedad del bienestar, que tan bien nos ha tratado siempre sin pedirnos nada a cambio. Que suerte hemos tenido los españolitos de a pie, tanto bienestar, sin haber hecho nada para ganarlo.
El telespectador español, asustado por los grandes titulares, acaba de comer, se toma el café y si tiene la suerte de trabajar se va al tajo y después al bar, donde comparte ese gran conocimiento adquirido en esos diez minutos con otros tertulianos igual de informados que él.
– “Aquí lo que hay que hacer es acabar con tanto funcionario, entonces se acabará la crisis”, salta un listo detrás de un quinto y unos cacaos.
– “Es que viven muy bien, todo el día sentados gastándose el dinero de mis impuestos y encima no los pueden echar a la calle” suelta otro, mientras se hurga con el palillo que antes jugueteaba tras su oreja en los dientes..ñic,ñic.
“- Hombre, tú no sabes si realmente trabajan o no, eso es hablar por hablar”, dice un tercero que debe ser nuevo en estos lances y no sabe la que le viene encima..
“Eso, con la crisis que hay y lo que nos cuesta y tú defendiéndolos”, “parece mentira que los defiendas, dice el otro”. Al final un tercero apostilla: “El dia que privaticen todo y se dejen de chanchullos los sindicatos, ese día, saldremos de la crisis”.
En resumidas cuentas el sistema funciona así. Cuando una población humana (o de primates evolucionados que diría el Punset), tiene miedo ante una situación de crisis, necesita que alguien o algo les plantee una solución como sea. En ese momento el político de turno tiene dos opciones:
  1. Tomar decisiones buenas de gestión, como por ejemplo hacer realidad la progresividad de los ingresos del sector público via impuestos, apretando al que toca.
  2. Darle al tonto lo que pide, que es que le recorten servicios porque nunca le van a hacer falta.
La 2 parece poco inteligente, pero claro, no estamos en la cabeza de un político. El político, para llegar donde está, ha tenido que hacer muchos favores, para que nos entendamos, muchas relaciones públicas, o felaciones públicas, como las realizadas a la banca. En esta tesitura es cuando aparece la palabra mágica que todo lo arregla. PRIVATIZACIÓN. Con la privatización, aterriza un señor vestido de rambo con un helicóptero en medio del campo, donde estamos todos los paletos con la boina mirando el sol  viéndolas caer. Todos alucinados, nos quedamos encantados, cuando nos dice que él nos va a dar todos los servicios y encima mejor que los funcionarios públicos.
Al político que debe favores le ha salido la jugada perfecta: Por una parte, va a quitarse el marrón de tener que gestionar unos servicios públicos de calidad con el beneplácito de los beneficiarios de estos. De otra parte va a estar colocado en una posición de privilegio, delante de un montón de empresas, que acudirán a él a para gestionar esos servicios. Ni qué decir tiene que las que esperan que les devuelva sus favores, serán las primeras en devolverle las felaciónes. Por supuesto, todos los amigos y amigotes de este indivíduo, tendrán cabida en estas empresas, y si hace falta, creamos dos o tres nuevas que nadie se va a enterar.
Por supuesto, el españolito de a pie, celebrará esto, con la tranquilidad, de que el señor que le va a atender ahora, le va a dar mejor servicio y más barato, como ya vienen demostrando otras compañías privatizadas en este país. Los españoles gracias a IBERIA volamos barato, gracias a TELEFONICA, pagamos poco por nuestras llamadas y tenemos un gran acceso a internet y barato y gracias a IBERDROLA, tenemos electricidad de calidad y barata. Las tasas aéreas que pagamos con nuestro billete de avión también han bajado gracias a la privatizaciòn de AENA. Todas estas compañías privatizadas han demostrado con su buen hacer y la rapidez y eficiencia ante las reclamaciones de los ciudadanos, que es mejor que nos atienda el cuñado imbécil de algún político al que no hay obligaciòn de controlar por parte de nadie que un funcionario.
Aunque yo, que soy un poco casposo y rarito, creo que prefiero al funcionario, raro que es uno.
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