ESA GENTE NORMAL

Hay dos tipos de personas, las personas normales y las que no lo son. Hasta Mariano Rajoy no hace mucho pedía el voto de “la gente normal” para el Partido Popular y aunque parezca una estupidez más de las suyas, le tengo que dar la razón.

La “gente normal” es la gente que no destaca por nada, es decir, una persona estándar. Si dibujásemos un monigote con dos círculos y le pusiésemos pies y manos, podríamos decir que es una persona normal. Lo que dibujaría cualquier niño de cuatro años si le pidiésemos que dibujase a un señor. Sí, así de simple.

Como es tan simple no podemos exigirle responsabilidad por nada de lo que haga: Es como un contrato muy sencillo, puede ser hasta un contrato verbal. “Usted, señor normal, quédese aquí y no se mueva, no destaque, no haga nada, ocúpese sólo de eso, de estar integrado”. Así con este contrato el señor normal se compromete a no pensar, a no figurar, a no decir ni hacer nada que pueda incomodar.

Pero un señor normal no está nunca sólo. Porque como tiene que integrarse hay que darle medios para que lo haga. Así, lee libros normales, con opiniones de gente normal, ve programas de televisión normales, y tiene los hobbies que la gente normal tiene que tener, los hobbies heredados de sus padres y abuelos normales. No hay que cambiar las cosas. Si cambias algún hábito, corres el riesgo de que ese hábito deje de ser lo normal, y puedes desencadenar una catástrofe o una situación anormal.

De hecho, durante la historia de la humanidad han habido muchos anormales. Hubo una vez un anormal que la lió muy parda cuando dijo que la tierra era redonda. Otro anormal que pintaba y todo también y decía que el hombre volaría, otro se atrevió a mirar dentro de un cadáver para aprender de él y poder curar enfermos. En fin, que menos mal que la mayoría de la gente hacía cosas normales mientras, si no, no sé donde habríamos ido a parar.

Pero está muy bien ser normal. Tiene sus ventajas. No hay que decidir, que eso ya es una lotería de las gordas. No te equivocas nunca, es el destino que te tiene manía. No eres responsable de nada, simplemente,  las cosas que pasan son normales y por eso pasan. En un entorno normal, rodeado de gente normal y con las circunstancias normales, lo que tiene que ocurrir es lo que ocurre, es lo que hay, no importa quién lo decida.

Y sí, por supuesto, la persona normal vota. Y vota cuando toca, cada cuatro años, y vota a partidos normales, los de toda la vida, los que siempre han mandado. Porque es lo normal, los cambios son una aberración peligrosa, una inmoralidad, caca.

No sé qué haríamos sin la gente normal.

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